[color=indigo]Aunque sólo uno fuera[/color]
En el bar La Luna, en el pasaje Aycinena, dos amigos
cervecean al filo de la medianoche de un viernes. El Peluca canta canciones rockeras de
los 80s, la gente ya con una buena cantidad de alcohol en sus cuerpos canta y pide más
música, algunos bailan. La mujer y la familia política del Peluca atiende a los
clientes, que desde hace buen tiempo siempre llenan el lugar. También sus bolsillos, que
es lo más importante. Suena una canción y uno de los dos amigos interrumpe la plática
para prestarle atención a la letra.
En la vida conocí mujer igual a la Flaca
coral negro de la Habana, tremendísima mulata.
Cien libras de piel y hueso, cuarenta kilos de Salsa,
y en la cara dos soles que sin palabras hablan.
Qué rolona esa vos. Vos de plano te acordás de quién es mi flaca, ¿no? Claro Manolo, yo
me acuerdo, pero la verdad, esa chava mucho culo para vos, te lo digo como cuate.
Jajaja, sí, tal vez tenés razón. Pero igual, a veces me vengo aquí no tanto porque
necesite cerveza y parranda, sino porque sé que si me quedo en la casa voy a pasar toda
la noche dando vueltas en la cama sin poder dormir pensando en ella. Vos y tus rollos
románticos, si mujeres habrán siempre hombre, y dispuestas, no como ella. Sí, claro,
pero ninguna es como mi flaquita, y no quiero nada con nadie más. Ok, pero es ella la
que no quiere, ya te lo dijo, no olvida a aquél su novio y vos ahí no tocás tierra,
serás el consuelo, el cuate que escucha, pero nada más, aceptálo. Tan fácil que se oye
cuando vos lo decís, pero es que uno es necio pues, y quien sabe, de repente algún se le
cae algún tornillo de la cabeza y me resulta queriendo…
Por un beso de la Flaca daría lo que fuera
por un beso de ella, aunque solo uno fuera.
Traumado estás vos, pero ya vas a ver que en algunos meses ya la olvidaste y todo
tranquilo. No creo que la olvide, pero tenés razón en lo de traumado, es que el amor no
sólo es sentimiento, es también obsesión, por eso es que no se te sale de la mente, por
eso es que no te deja dormir. Es difícil ver que cuando vos estás dispuesto a todo, a
enfrentar cualquier cosa, la otra parte no, la otra parte duda, prefiere voltear a otro
lado. Ya, parale, que parecés puro tráido de telenovela mexicana, sólo que sin el
físico, jajaja. Mejor pidamos otro cubetazo de chela.
En otro bar, a algunos kilómetros de distancia, está la Flaca. Toma cerveza con su grupo
de amigos y sonríe coqueta cuando alguno le tira alguna mirada atraído por su belleza. A
uno de ellos le cuenta, después de dos cervezas, que hay un tipo que la anda rondando,
pero que la hace sentir incómoda. Mirá, la verdad es que me gusta el cuate y todo, pero
meterme con él me puede traer problemas. Ah, las mujeres, dicen siempre que todos los
hombres son iguales, ¡entonces para qué escogen tanto! No te burlés de mí, pensé que me
escucharías. No seás sentida pues, qué querés que te diga, a mí nunca me gustaron los
hombres. Seguíte burlando, malo, mejor venite y bailemos un poco, abrazáme.
Y bailar y bailar, y tomar y tomar,
una cerveza tras otra pero ella nunca engorda.
Es que a veces es como si te dejaran sentir un poco de cielo, y entonces vos querés más.
Bueno sí, pero ella sólo quería probarte a ver si dabas la talla y parece que no la
diste vos. Sí, parece que no, uno es el que a veces se cree especial, pero nada que ver.
Ya vas entendiendo. Claro, yo con la mente lo entiendo todo bien, pero el corazón dice
otra cosa y ahí va uno de necio. Volvemos a lo mismo, hacé lo que querás pues,
desangráte por la flaca.
Vos flaca, mirá, ya la July está muy borracha, llevémosla a su casa porque va a empezar
a hacer clavos. No, sigamos bailando, se siente rico que me abracés. Ya, pero yo me voy
a calentar y ya te conozco que después no soltás nada, porque vos te imaginás que
abrazás a otro y no me gusta ese rollo. Ok pues, saquemos a la July de aquí. Pero vos
hablále porque vos sos su cuata, se supone. Es lo que me cae mal vos, supuestamente
aquella sabe tomar y mirá pues.
Eso de desangrarse si ya parece pura poesía cursi. Mirá quién habla de cursi, el que le
envía cartitas a su amada. Sucede que a mí no me interesa sacármela de la mente, si sale
será porque ya era hora, pero lo que soy yo, no haré intento de nada. Vos sos mero
masoquista también. La esperanza es la última que muere manito, y de verdad, como decía
la canción yo por un beso de la flaca daría lo que fuera. Allá vos y tu rollo pues, yo
con la Lucy estoy calidad ahora, tal vez por eso no te entiendo bien.
Salgamos pues con la July y vamos a dejarla. Ojalá y no vaya a güaquear en mi carro. No
flaca, no te preocupés yo calculo que no. Vamos pues. Así que ese tu tráido te gusta
pero no tanto, porque no te olvidás de tu ex. Sí, más o menos. Pero a vos te caen
hombres por todos lados, así que no tardarás en encontrar a alguien. Así como lo decís
vos parece fácil. Primero vamos a dejar a la July y luego te voy a dejar a vos. Ok.
Bueno chavo, ya van a cerrar aquí, así que mejor vámonos ya. Está bien, gracias por la
chela y la plática mano. No hay de qué, ya sabés, ¿estás bien para manejar? Claro, me
extraña. Mejor me hubiera traído mi carro, vos estás muy bolo. No hombre, tranquilo.
Vamos pues.
Vos también estás algo cabezona flaca, ¿o no? Sí, pero no te hagás ilusiones de que te
va a salir algo. Jajaja, no hombre, tranquila, somos cuates. Vos, ese cuate de adelante
a bolo, mirá cómo se le hace el carro. No puede ser. No puede ser qué. Es el cuate del
que te estaba hablando, Manolo. Ah, el enamorado de las cartitas cursis. Sí,
alcancémoslo, voy a hacer que pare. Está bien.
Qué onda flaca, qué andás haciendo. Aquí regresando de parrandear. ¡Qué casualidad, yo
también flaquita chula! Quitáte del volante, yo te voy a dejar a tu apartamento, estás
muy bolo. Gracias vos por el jalón, pero a este lo tengo que ir a dejar a su casa,
lleváte vos al otro, que también está medio bolo, yo lo conozco, es tranquilo, además
vive por tu casa. Bueno pues flaca y qué otra, suerte con tu tráido pues.
No lo creo vos flaca, vos manejando mi carro. Calláte, mejor dormíte. ¿Te vas a quedar
conmigo en el apartamento flaquis? No, mañana te devuelvo tu carro. Qué calidad se
siente que vos te preocupés por mí. Vos estabas muy bolo para manejar. Sí, pero ya he
manejado así y no ha pasado nada, vos lo que pasa es que me querés, jajaja. En tus
sueños Manolo, en tus sueños. Hace unas horas quería que aparecieras, y mirá pues,
apareciste. No te podía dejar así Manolo, entendé. Quedáte conmigo en el apartamento, y
luego mañana te vas para siempre si querés. Quedáte flaquita, quedáte.
Manolo se queda dormido en el asiento del copiloto, y al llegar a la flaca le cuesta entrarlo a su apartamento. Lo deja en su cama. Gracias flaquita linda, buenas noches. La
flaca lo mira sonreír dormido. Espera un momento. Ya cuando Manolo está dormido
profundamente, le da un beso en los labios y se marcha.
En el bar La Luna, en el pasaje Aycinena, dos amigos
cervecean al filo de la medianoche de un viernes. El Peluca canta canciones rockeras de
los 80s, la gente ya con una buena cantidad de alcohol en sus cuerpos canta y pide más
música, algunos bailan. La mujer y la familia política del Peluca atiende a los
clientes, que desde hace buen tiempo siempre llenan el lugar. También sus bolsillos, que
es lo más importante. Suena una canción y uno de los dos amigos interrumpe la plática
para prestarle atención a la letra.
En la vida conocí mujer igual a la Flaca
coral negro de la Habana, tremendísima mulata.
Cien libras de piel y hueso, cuarenta kilos de Salsa,
y en la cara dos soles que sin palabras hablan.
Qué rolona esa vos. Vos de plano te acordás de quién es mi flaca, ¿no? Claro Manolo, yo
me acuerdo, pero la verdad, esa chava mucho culo para vos, te lo digo como cuate.
Jajaja, sí, tal vez tenés razón. Pero igual, a veces me vengo aquí no tanto porque
necesite cerveza y parranda, sino porque sé que si me quedo en la casa voy a pasar toda
la noche dando vueltas en la cama sin poder dormir pensando en ella. Vos y tus rollos
románticos, si mujeres habrán siempre hombre, y dispuestas, no como ella. Sí, claro,
pero ninguna es como mi flaquita, y no quiero nada con nadie más. Ok, pero es ella la
que no quiere, ya te lo dijo, no olvida a aquél su novio y vos ahí no tocás tierra,
serás el consuelo, el cuate que escucha, pero nada más, aceptálo. Tan fácil que se oye
cuando vos lo decís, pero es que uno es necio pues, y quien sabe, de repente algún se le
cae algún tornillo de la cabeza y me resulta queriendo…
Por un beso de la Flaca daría lo que fuera
por un beso de ella, aunque solo uno fuera.
Traumado estás vos, pero ya vas a ver que en algunos meses ya la olvidaste y todo
tranquilo. No creo que la olvide, pero tenés razón en lo de traumado, es que el amor no
sólo es sentimiento, es también obsesión, por eso es que no se te sale de la mente, por
eso es que no te deja dormir. Es difícil ver que cuando vos estás dispuesto a todo, a
enfrentar cualquier cosa, la otra parte no, la otra parte duda, prefiere voltear a otro
lado. Ya, parale, que parecés puro tráido de telenovela mexicana, sólo que sin el
físico, jajaja. Mejor pidamos otro cubetazo de chela.
En otro bar, a algunos kilómetros de distancia, está la Flaca. Toma cerveza con su grupo
de amigos y sonríe coqueta cuando alguno le tira alguna mirada atraído por su belleza. A
uno de ellos le cuenta, después de dos cervezas, que hay un tipo que la anda rondando,
pero que la hace sentir incómoda. Mirá, la verdad es que me gusta el cuate y todo, pero
meterme con él me puede traer problemas. Ah, las mujeres, dicen siempre que todos los
hombres son iguales, ¡entonces para qué escogen tanto! No te burlés de mí, pensé que me
escucharías. No seás sentida pues, qué querés que te diga, a mí nunca me gustaron los
hombres. Seguíte burlando, malo, mejor venite y bailemos un poco, abrazáme.
Y bailar y bailar, y tomar y tomar,
una cerveza tras otra pero ella nunca engorda.
Es que a veces es como si te dejaran sentir un poco de cielo, y entonces vos querés más.
Bueno sí, pero ella sólo quería probarte a ver si dabas la talla y parece que no la
diste vos. Sí, parece que no, uno es el que a veces se cree especial, pero nada que ver.
Ya vas entendiendo. Claro, yo con la mente lo entiendo todo bien, pero el corazón dice
otra cosa y ahí va uno de necio. Volvemos a lo mismo, hacé lo que querás pues,
desangráte por la flaca.
Vos flaca, mirá, ya la July está muy borracha, llevémosla a su casa porque va a empezar
a hacer clavos. No, sigamos bailando, se siente rico que me abracés. Ya, pero yo me voy
a calentar y ya te conozco que después no soltás nada, porque vos te imaginás que
abrazás a otro y no me gusta ese rollo. Ok pues, saquemos a la July de aquí. Pero vos
hablále porque vos sos su cuata, se supone. Es lo que me cae mal vos, supuestamente
aquella sabe tomar y mirá pues.
Eso de desangrarse si ya parece pura poesía cursi. Mirá quién habla de cursi, el que le
envía cartitas a su amada. Sucede que a mí no me interesa sacármela de la mente, si sale
será porque ya era hora, pero lo que soy yo, no haré intento de nada. Vos sos mero
masoquista también. La esperanza es la última que muere manito, y de verdad, como decía
la canción yo por un beso de la flaca daría lo que fuera. Allá vos y tu rollo pues, yo
con la Lucy estoy calidad ahora, tal vez por eso no te entiendo bien.
Salgamos pues con la July y vamos a dejarla. Ojalá y no vaya a güaquear en mi carro. No
flaca, no te preocupés yo calculo que no. Vamos pues. Así que ese tu tráido te gusta
pero no tanto, porque no te olvidás de tu ex. Sí, más o menos. Pero a vos te caen
hombres por todos lados, así que no tardarás en encontrar a alguien. Así como lo decís
vos parece fácil. Primero vamos a dejar a la July y luego te voy a dejar a vos. Ok.
Bueno chavo, ya van a cerrar aquí, así que mejor vámonos ya. Está bien, gracias por la
chela y la plática mano. No hay de qué, ya sabés, ¿estás bien para manejar? Claro, me
extraña. Mejor me hubiera traído mi carro, vos estás muy bolo. No hombre, tranquilo.
Vamos pues.
Vos también estás algo cabezona flaca, ¿o no? Sí, pero no te hagás ilusiones de que te
va a salir algo. Jajaja, no hombre, tranquila, somos cuates. Vos, ese cuate de adelante
a bolo, mirá cómo se le hace el carro. No puede ser. No puede ser qué. Es el cuate del
que te estaba hablando, Manolo. Ah, el enamorado de las cartitas cursis. Sí,
alcancémoslo, voy a hacer que pare. Está bien.
Qué onda flaca, qué andás haciendo. Aquí regresando de parrandear. ¡Qué casualidad, yo
también flaquita chula! Quitáte del volante, yo te voy a dejar a tu apartamento, estás
muy bolo. Gracias vos por el jalón, pero a este lo tengo que ir a dejar a su casa,
lleváte vos al otro, que también está medio bolo, yo lo conozco, es tranquilo, además
vive por tu casa. Bueno pues flaca y qué otra, suerte con tu tráido pues.
No lo creo vos flaca, vos manejando mi carro. Calláte, mejor dormíte. ¿Te vas a quedar
conmigo en el apartamento flaquis? No, mañana te devuelvo tu carro. Qué calidad se
siente que vos te preocupés por mí. Vos estabas muy bolo para manejar. Sí, pero ya he
manejado así y no ha pasado nada, vos lo que pasa es que me querés, jajaja. En tus
sueños Manolo, en tus sueños. Hace unas horas quería que aparecieras, y mirá pues,
apareciste. No te podía dejar así Manolo, entendé. Quedáte conmigo en el apartamento, y
luego mañana te vas para siempre si querés. Quedáte flaquita, quedáte.
Manolo se queda dormido en el asiento del copiloto, y al llegar a la flaca le cuesta entrarlo a su apartamento. Lo deja en su cama. Gracias flaquita linda, buenas noches. La
flaca lo mira sonreír dormido. Espera un momento. Ya cuando Manolo está dormido
profundamente, le da un beso en los labios y se marcha.
Opciones
Información del post
10 Puntos
0 Favoritos
215 Visitas
Creado el: 08.01.2009 a las 13:14:25 hs.
Categoría: E-books y Tutoriales
Tags: historias, anecdotas, Poesias, Casos reales









